A la razón a que me aferro,
día tras día,
desde ese día
que me arrancaste de un paraíso
la lluvia ansiada,
lluvia alabada,
en este enero que nos derrite,
que nos empasta,
que no da tregua,
a esa razón que me sostiene
la lluvia de hoy
ha puesto en jaque.
A su sensato y férreo norte
que afirma,
implacable e insensible,
que tu ausencia
es una verdad,
es una luz
que no se apaga con mi poesía
la lluvia de hoy
que es alivio
y que es respiro,
que no es helada
ni punzante
ni amenazante
como aquella
que colmó la escena
en que me anunciabas
que ya era hora
de bajar el telón
de volver a la vida
en que no estabas,
a ese norte,
sólido y racional,
iluminado y certero
la lluvia de hoy
ha amenazado.
domingo, 31 de enero de 2010
sábado, 23 de enero de 2010
Cri-crí cri-crí, ¡y a dormir!
Muy cerca sentí
cri-crí, cri-crí.
Los ojos abrí
cri-crí, cri-crí
pero no lo ví,
cri-crí, cri-crí.
Cri-crí, cri-crí
no dejaba de oir
cri-crí, cri-crí.
Si quiero dormir
cri-crí, cri-crí
lo tendré que seguir.
Crí-crí, cri-crí
“cri-crí,” repetí.
Cri-crí, crí-crí
“cri-crí,” insistí.
cri-crí, cri-crí
me empezaba a divertir
cri-crí, cri-crí
“cri-crí,” y me dormí.
cri-crí, cri-crí.
Los ojos abrí
cri-crí, cri-crí
pero no lo ví,
cri-crí, cri-crí.
Cri-crí, cri-crí
no dejaba de oir
cri-crí, cri-crí.
Si quiero dormir
cri-crí, cri-crí
lo tendré que seguir.
Crí-crí, cri-crí
“cri-crí,” repetí.
Cri-crí, crí-crí
“cri-crí,” insistí.
cri-crí, cri-crí
me empezaba a divertir
cri-crí, cri-crí
“cri-crí,” y me dormí.
Charla entre una abeja y una mariposa
– ¡A otra rosa, mariposa! Y sin quejas, dijo la abeja.
– ¡Es que estoy muy hambrienta, de dar tantas, tantas vueltas!
– Soy obrera, compañera. Aquí vine a trabajar y vos no dejas de jugar.
– Necesitas un recreo, aseguró sin titubeos la hermosa mariposa.
– Yo saldré a jugar después de descargar mi granito de arena en la colmena.
– Entonces mejor que escuches, mientras llenas tu buche, el canto del colibrí que ya está por venir. Y huele hasta que termines, el aroma de los jazmines. Y recorre todos los colores, del cielo, las plantas y las flores, porque amiga, disculpame que te lo diga, pero tu próxima tarea será ventilar la colmena!
– Mi vida es esa, hermosa princesa: trabajo sin cesar, obedezco sin vacilar y, si puedo, salgo a jugar.
– ¡Qué aburrida es tu vida!, exclamó y el ceño frunció.
– ¿Mi vida? Es divertida, cambio de tareas en cuestión de días. Ni bien tuve uso de razón, me pusieron a limpiar un montón. Y yo aprovechaba para jugar, en lugares donde no se puede estar. Después, siendo nodriza, me moría de risa, hacía una jalea real que dejaba a todos mal. Los zánganos glotones, quedaban tan pipones, que cuando les tocaba fecundar sus alas translúcidas no podían desplegar. Después me tocó ser centinela, y como el panal esta frente a una escuela, me entretenía todo el día mirando la gente que entraba y salía.Y a veces hacía alguna achuría cuando salían al mediodía y se amontonaban frente a la entrada. Un día bajé y un revuelo armé. Yo había escuchado a un abogado decir que había matado a una abeja que había picado a su vieja. Me enfurecí y lo corrí. Todo el mundo se alborotó, hasta la directora corrió! Y ahora que vuelo por donde quiero y elijo yo la mejor flor para trabajar, siempre me encuentro un insecto atento, que hasta mí viene y me entretiene. Como vos, mariposa, que vas a tener que buscar otra rosa, ¡porque el néctar de esta ya esta en mi cesta!
– ¡Es que estoy muy hambrienta, de dar tantas, tantas vueltas!
– Soy obrera, compañera. Aquí vine a trabajar y vos no dejas de jugar.
– Necesitas un recreo, aseguró sin titubeos la hermosa mariposa.
– Yo saldré a jugar después de descargar mi granito de arena en la colmena.
– Entonces mejor que escuches, mientras llenas tu buche, el canto del colibrí que ya está por venir. Y huele hasta que termines, el aroma de los jazmines. Y recorre todos los colores, del cielo, las plantas y las flores, porque amiga, disculpame que te lo diga, pero tu próxima tarea será ventilar la colmena!
– Mi vida es esa, hermosa princesa: trabajo sin cesar, obedezco sin vacilar y, si puedo, salgo a jugar.
– ¡Qué aburrida es tu vida!, exclamó y el ceño frunció.
– ¿Mi vida? Es divertida, cambio de tareas en cuestión de días. Ni bien tuve uso de razón, me pusieron a limpiar un montón. Y yo aprovechaba para jugar, en lugares donde no se puede estar. Después, siendo nodriza, me moría de risa, hacía una jalea real que dejaba a todos mal. Los zánganos glotones, quedaban tan pipones, que cuando les tocaba fecundar sus alas translúcidas no podían desplegar. Después me tocó ser centinela, y como el panal esta frente a una escuela, me entretenía todo el día mirando la gente que entraba y salía.Y a veces hacía alguna achuría cuando salían al mediodía y se amontonaban frente a la entrada. Un día bajé y un revuelo armé. Yo había escuchado a un abogado decir que había matado a una abeja que había picado a su vieja. Me enfurecí y lo corrí. Todo el mundo se alborotó, hasta la directora corrió! Y ahora que vuelo por donde quiero y elijo yo la mejor flor para trabajar, siempre me encuentro un insecto atento, que hasta mí viene y me entretiene. Como vos, mariposa, que vas a tener que buscar otra rosa, ¡porque el néctar de esta ya esta en mi cesta!
martes, 19 de enero de 2010
Charla entre una araña y una mosca
– Me extraña, – dijo la araña – que siendo mosca no me conozca.
– Tal vez me suena, de alguna cena. – La mosca arriesgó y se le acercó.
– Me acuerdo sin mucho esfuerzo – aseguró – de su sabor.
– ¿De mi sabor? ¿No será usted mi depredador? – Preguntó aturdida la mosca enseguida. Y tanto miedo le dio que con urgencia huyó y no llegó a escuchar lo que la araña le iba a explicar.
– Uso calditos, los baratitos, y me vuelve loca, el de sabor a mosca.
– Tal vez me suena, de alguna cena. – La mosca arriesgó y se le acercó.
– Me acuerdo sin mucho esfuerzo – aseguró – de su sabor.
– ¿De mi sabor? ¿No será usted mi depredador? – Preguntó aturdida la mosca enseguida. Y tanto miedo le dio que con urgencia huyó y no llegó a escuchar lo que la araña le iba a explicar.
– Uso calditos, los baratitos, y me vuelve loca, el de sabor a mosca.
Caracol
Espiralado, espiraladito, espiraladísimo,
el decorado del refugio que carga.
Despacio, despacito, despacísimo,
su modo de atravesar cada mosaico del patio.
Alargada, alargadita, alargadísima,
la línea de humedad que va dejando.
el decorado del refugio que carga.
Despacio, despacito, despacísimo,
su modo de atravesar cada mosaico del patio.
Alargada, alargadita, alargadísima,
la línea de humedad que va dejando.
Un bicho bolita salió a pasear
Un bicho bolita salió con prisa de abajo de un ladrillo, cubierto de verdín, que hay en el jardín. Moviendo sus patitas, ligero, sin cesar, avanzó hasta que un tren no lo dejó continuar. Eran miles de hormiguitas que como un tren carguero llevaban trazos de hojas directo a su hormiguero. Bichito bolita intentó avanzar. Pero no hubo caso, ninguna le daba paso.
Después de un rato, se dio por vencido, pegó media vuelta y cambió el recorrido.
Un nuevo rumbo, un nuevo mundo, pero ya no andaba con tanto apuro. ¿Estaría cansado? ¿No estaría seguro? La cuestión es que, de pronto, como quien gira en círculos, de nuevo estaba varado frente a la hilera de hormigas que ya había esquivado.
Había mariposas
posándose en las rosas,
sobrevolando el césped
con alas espléndorosas,
levantando vuelo
alto, alto hacia el cielo.
Barreras para ellas,
parecían no existir.
En cambio, bicho bolita
que es media cápsula
de piel con rayitas,
solo recorre el suelo
y tras ese tren carguero,
con mucho desconsuelo,
quedó estancado de nuevo.
Pensó una vez más en cambiar de rumbo,pero una hormiguita dio un tumbo y el pedacito de pétalo que traía en el lomo voló por el cielo, quedó tirado en el suelo y armó tal revuelo, que el tren se dispersó.
¡Más rápido que un bombero, nuestro bichito viajero emprendió la marcha de nuevo! Cruzó entre las hormigas que estaban alborotadas, y avanzó derecho por un surquito estrecho y cuando halló una piedra sobre tierra húmeda y negra su viaje terminó.
Todo su cuerpito
gris plomo, con persianas,
debajo de la piedra,
profundo en esa tierra,
ágilmente hundió
y desapareció.
Después de un rato, se dio por vencido, pegó media vuelta y cambió el recorrido.
Un nuevo rumbo, un nuevo mundo, pero ya no andaba con tanto apuro. ¿Estaría cansado? ¿No estaría seguro? La cuestión es que, de pronto, como quien gira en círculos, de nuevo estaba varado frente a la hilera de hormigas que ya había esquivado.
Había mariposas
posándose en las rosas,
sobrevolando el césped
con alas espléndorosas,
levantando vuelo
alto, alto hacia el cielo.
Barreras para ellas,
parecían no existir.
En cambio, bicho bolita
que es media cápsula
de piel con rayitas,
solo recorre el suelo
y tras ese tren carguero,
con mucho desconsuelo,
quedó estancado de nuevo.
Pensó una vez más en cambiar de rumbo,pero una hormiguita dio un tumbo y el pedacito de pétalo que traía en el lomo voló por el cielo, quedó tirado en el suelo y armó tal revuelo, que el tren se dispersó.
¡Más rápido que un bombero, nuestro bichito viajero emprendió la marcha de nuevo! Cruzó entre las hormigas que estaban alborotadas, y avanzó derecho por un surquito estrecho y cuando halló una piedra sobre tierra húmeda y negra su viaje terminó.
Todo su cuerpito
gris plomo, con persianas,
debajo de la piedra,
profundo en esa tierra,
ágilmente hundió
y desapareció.
miércoles, 13 de enero de 2010
Sapito
Cro-cró, cro-cró
el sapo saltó,
cro-cró, cro-cró
al charco cayó,
cro-cró, cro- cró
y se refrescó.
La lengua sacó
cro-cró, cro-cró,
al bicho enroscó
cro-cró, cro-cró
y se lo comió
cro-cró, cro-cró
el sapo saltó,
cro-cró, cro-cró
al charco cayó,
cro-cró, cro- cró
y se refrescó.
La lengua sacó
cro-cró, cro-cró,
al bicho enroscó
cro-cró, cro-cró
y se lo comió
cro-cró, cro-cró
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